Vuelvo, como cada año, a mis raíces, a la playa de todos mis veranos, a prodigar cuidados y mimos a quien tanto los espera y agradece.
Llego bien pertrechada de lanas, hilos, ganchillos, patrones y una sorpresa (regalo de mis amigas del txoquito) en forma de dos maravillosos conos de algodón para hacerme un jersey de verano.
También vengo cargada de libros, lo de cargada es una forma de hablar, en realidad la mayoría los traigo en formato electrónico, lo que supone una ventaja importante a la hora de viajar.
Estas primeras semanas he estado dedicada a hacer un par de chales y un foulard para regalar a personas a las que aprecio y que, cada una a su manera, son especiales.
También he hecho unas botitas para bebé (en pocos meses ampliaremos la familia). No sé si os pasa pero siempre me resulta complicado que queden las dos exactamente iguales.
Hacia el final del verano siempre me invade un sentimiento agridulce. Por una parte necesito imperiosamente volver a la actividad, a mi vida, a mi casa. Por otra, la tristeza de quien aquí se queda, acaba contagiándome y me prometo volver en cuanto sea posible.
El jersey quedó muy chulo, como podéis ver en la foto. Está realizado con un patrón de @susimiu y algodón de @casasol.
Los chales están realizados con hilos y patrones de @katia.
Encarna
2 comentarios
Cómo no esperar tu llegada con ilusión, detrás hay una sonrisa eterna. Preciosos trabajos.
Gracias tesoro!