Somos cuatro amigas madrileñas (en realidad una de nosotras alicantina, pero se siente tan madrileña como las otras tres) que compartimos la pasión por el ganchillo y todo lo que se pueda hacer a mano con hilos, lanas y agujas. Lo cierto es que nos unió esta afición, pero tenemos más cosas en común, aunque ahora eso no viene al caso… ¿o tal vez sí?
Todo empezó como empiezan las cosas sencillas y duraderas, sin proponerlo y de forma natural. Ya nos conocíamos de hacía mucho tiempo y llevábamos dedicando, junto con otras tejedoras amigas, un tiempo y un espacio a la semana para reunirnos a tejer, charlar, construir proyectos en común, al más puro estilo de “El Club de los Viernes”.
A finales de septiembre de 2017 nos fuimos un fin de semana las cuatro a Skypton, Reino Unido, donde todos los años se celebra el Yarndale, una feria muy conocida de lanas, hilos, tejedor@s, tejido urbano… en fin, el paraíso de l@s amantes de tejer, y fue una experiencia única donde empezó a esbozarse, quizá sin ser nosotras mismas muy conscientes aún, la idea que ahora se ha hecho real.
Al igual que crecía nuestro aprendizaje y nuestra producción -tanto individual como con las demás amigas tejedoras-, crecía nuestra acumulación de lanas, hilos, agujas, complementos, accesorios y demás artilugios (¿qué os voy a contar que no sepáis?), de modo que se hizo necesario encontrar un espacio para guardar y almacenar esa cantidad de material e ideas, a la vez que nos proporcionara un espacio propio, un lugar íntimo y acogedor en el que nos identificáramos y diéramos rienda suelta a todo lo que quisiéramos hacer y soñar, una “habitación propia”, como nos enseñó Virginia Woolf.
Y, como no podía ser de otra manera, después de varios intentos, dimos con este lugar, el ideal, el que necesitábamos, el que queríamos y teníamos que encontrar, nuestro txoquito. Aquí estamos y somos libres, por eso queremos abrirlo y compartirlo.
Nos encanta charlar mientras tejemos, compartir nuestros trabajos (algunos de ellos comunes), salir a comprar lanas (nunca hay suficientes) y pensar en nuevos proyectos.
También dedicamos nuestro tiempo a labores de voluntariado. Colaboramos con asociaciones de padres de personas con diversidad funcional, en casas de acogida de familias refugiadas y en asociaciones de apoyo a países inmersos en conflictos armados, entre otras.
Como apuntamos anteriormente, formamos parte de un grupo de tejedoras de nuestro barrio, con el objetivo de extender esta afición a nuestr@s vecin@s, ya que estábamos seguras de que el gusto por tejer es común en muchas más personas, solo había que conseguir conectarnos y tejer juntas. Y así lo hicimos, de manera que desde hace más de 4 años elaboramos ganchillo urbano, decorando nuestras calles y colaborando con el resto de asociaciones del barrio en distintas y múltiples actividades.
Os invitamos a visitar este espacio, el lugar donde damos rienda suelta a nuestra creatividad, y del que nos sentimos especialmente orgullosas: el Txoquito de Tejer.
Soy Ana,
Además de tejer y tejer como mis amigas, me dedico también a otras cosas. Soy instructora de Pilates, universitaria “senior” de la Complutense, leo todo lo que puedo, soy una apasionada del Valle del Lozoya, de la música en general y de la de Bruce Springsteen en particular.
Me atrae cualquier cosa que tenga muchos y diferentes colores; para mí los colores son la expresión de la salud y la alegría, y ejercen una influencia muy positiva en nuestro día a día.
Una de las cosas que más me gustan de tejer son las historias que nacen de cada pieza que se teje. Desde el momento en que surge la idea y toma forma conforme la voy elaborando, punto a punto, hasta verla terminada y entregada se sucede una historia diferente. Algunas de ellas son mágicas, y será un placer compartirlas con vosotr@s.
Si te interesan los Pilates puedes seguirme en mi canal de YouTube
¡Hola, soy Cris!
Siempre me han considerado “manitas” y tras probar con el dibujo, la fotografía y las manualidades, encontré mi gran pasión: la que me relaja, la que me reconforta, la que me ayuda a conectar conmigo… TEJER.
Mi pasión por este arte se lo debo a mi querida amiga Ana que, hace ya unos años, se atrevió a enseñarme a tejer mis primeros puntos (momento inolvidable: lengua fuera, ganchillo en la mano derecha e hilo en ¿la mano izquierda? o donde se le antojase… ¡que estrés!)
De su mano llegué a Tejiendo Poetas, en donde tuve la fortuna de conocer a un montón de personas maravillosas (entre las que encontré a mis queridísimas Encarna y Susana) con las que aprendí a dar voz a mis ideas a través de mis manos y así poder dar vida a mis muñequitos (amigurumi) y a mis prendas, porque cada una de las piezas tejidas tiene una historia detrás que quiere ser contada… Te invito a descubrirlas.
Me llamo Susana,
En general me interesan todas las cosas que me rodean, es decir, muchas cosas: literatura, cine, las series de TV, la danza, la sociedad, la educación, los derechos humanos, la igualdad y equidad entre las personas, la ecología, el futuro del planeta, los viajes,… me considero una eterna aprendiz.
No es que yo sea una persona dispersa, que posiblemente si, sino que hay infinidad de aspectos en la vida que atraen mi atención y, evidentemente, no puedo, ni quiero dejar de prestarles atención.
Aunque lo más importante y lo principal para mí son los afectos: por supuesto mi familia y mis amigos.
Aprendí a tejer a dos agujas siendo una niña, afición que he abandonado y recuperado en diferentes momentos de mi vida.
Desde hace aproximadamente 6-7 años me ha interesado especialmente el ganchillo, que por otra parte me produce muchos menos problemas de espalda.
Aprendí con la ayuda de mis amigas y de unos cuantos tutoriales que fui cazando aquí y allá.
Algunas veces sigo los patrones, pero siempre un poco a mi manera.
Tengo que reconocer que me gusta que las cosas queden bien, pero tampoco soy una perfeccionista, mantengo que la artesanía, siempre tiene algún fallito que la hace reconocible como tal.
Soy un poco rara, siempre ando con varias tareas al mismo tiempo (chal, amigurumi, jersey…), no como es habitual en las tejedoras, que suelen centrarse en la tarea que se han propuesto y hasta que no está terminada no comienzan otra (ja, ja, ja, ja…, casi todas somos iguales)
Disfruto enormemente de las conversaciones, sobre lo divino y humano, que mantenemos en nuestro Txoquito frente a unas infusiones en inverno y lo que sea en verano.
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